Existe una leyenda sobre una casa que existió hace muchos años en Madrid, que ocultó un matrimonio de conveniencia, una apasionada historia de amor y un terrible crimen. En The Rombo Code nos encanta investigar sobre sucesos del Madrid antiguo y hoy te contamos esta leyenda de la casa de la cruz de palo.
Eran tiempos de Rey Felipe II, que reinó en España desde 1556 hasta 1598. En la manzana en la que se cruzan la calle Madrid, la calle del Rollo y la plaza Sacramento, se erigía una casa en la que vivían un matrimonio musulmán. Parecía evidente que se trataba de un matrimonio de conveniencia, ya que el marido, un hombre acaudalado y bien posicionado, era mucho mayor que la mujer, que además era de gran belleza, según contaban las crónicas de la época.
Por el contrario, el marido, que debía olerse la infidelidad, pareció rejuvenecer y vivir feliz y contento desde entonces. A pesar de que oficialmente el desconocía el objeto de la tristeza de su joven y bella esposa. Pero no se puede vivir para siempre, y pasados unos años, el marido falleció. De muerte natural, no seáis malpensados.
Tras la muerte del esposo, la viuda decidió redecorar su vida y decidió reformar la casa. Aunque hay quien cuenta que lo que hizo fue recoger y empaquetar sus enseres para irse de allí. Sea como fuere, reforma o mudanza, el caso es que al subir al desván para vaciar muebles y arcones se encontró con un algo digno de “La matanza de Texas” y es que descubrió el cuerpo del su joven y cristiano amante descuartizado y repartido por distintos muebles del desván. No queremos pensar cómo debía oler aquello en los sofocantes meses de verano madrileños. Está claro que no subían mucho a limpiar por allí.
Llegados a este punto, a la joven musulmana se le hizo la luz en su mente, y comprendió en ese momento que su marido debió sorprender en aquel primer plantón a su amante y lo mató. La mujer, reunió las distintas partes del cuerpo del joven y le dio cristiana sepultura.
Después, como seguía enamorada del cristiano, decidió abrazar la fe católica, suponemos que previa confesión de sus pecados, y para demostrarlo a todo el vecindario colocó en el tejado de la casa una cruz de madera.
Hasta los años 60-70 se podía ver esta casa con su cruz en lo alto. Ese año, la casa fue derruida para construir el actual aparcamiento subterráneo, pero según cuenta la leyenda, de vez en cuando se puede ver vagar al espíritu del amante cristiano.
1 comentario
¡Qué buena madera! Duró desde el siglo XVI, hasta los años 60-70 del siglo XX.