Cervantes, protagonista de una de nuestras salas de escape room, El Misterio del Capítulo 43, lo es también de varias misiones como espía. Si, habéis leído bien. Y es que el autor de la obra literaria más famosa en castellano, era espía a las órdenes del Rey Felipe II.
La corte de Felipe II estaba llena de envidias, conjuras y conspiraciones. Bien es cierto, que el espionaje tal y como lo entendemos hoy gracias a James Bond, era un poco distinto a lo que se entendía por este “trabajo” en el Siglo de Oro español, en el que se hablaba más de “trabajo diplomático”. Aunque curiosamente estos “diplomáticos” tenían carta blanca para mentir, sobornar, y hasta matar. Bien es sabido que Felipe II gastó grandes sumas de dinero en tener una red de espías muy extendida y bien preparada. Hasta los bufones formaban parte, en muchas ocasiones, de su red de escuchas.
Durante el reinado de este monarca existía la figura del Espía Mayor o Superintendente de las Inteligencias Secretas (ríete tu del cargo). Y por encima de estos, los secretarios de Estado. Antonio Pérez, fue uno de los secretarios más conocido por la riqueza que acumuló gracias a la venta de información confidencial que le proporcionaba su red de espías.
Conociendo como estaba el patio en esta época, no es chocante afirmar que varias de las lagunas existentes en la biografía de Cervantes se deben a que coincidían con misiones que el monarca Felipe II le encargaba. Orán, Argel, Italia o Lisboa fueron destinos en los que Miguel de Cervantes tuvo que realizar misiones militares y políticas.
Cervantes luchó en Lepanto, donde como sabemos perdió el brazo y consiguió el apodo de “El manco de Lepanto”, de ahí pasó a Lisboa y se convirtió en abastecedor de la Armada Invencible. Estuvo preso en los Baños de Argel a manos de los corsarios berberiscos durante cinco años, hasta que en 1580 se pagó el rescate que pedían por el: 500 ducados.
En 1581, parte a Cádiz para luego tomar dirección a Orán y participar en una misión de espionaje relacionada con movimientos que se estaban produciendo en el Norte de África, con el frente “turco-berberisco”. De esta misión se sabe que duró un mes y que cobró 110 ducados. De Orán partió de nuevo rumbo a Mostagamen donde obtuvo información muy importante que entregó al Rey Felipe II al llegar a Cartagena, tras sortear varios barcos piratas, y cuyo contenido sirvió para derrotar al almirante turco Uluch Alí.
Cómo veis la vida de Cervantes fue apasionante. No solo es uno de los escritores más brillantes de la litertura universal sino que era un auténtico escapista y estamos seguros de que no se le resistía ningún mensaje cifrado o candado con código secreto.
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